Quello che Humphrey Bogart ci insegna sulla mascolinità che le donne cercano

Por Carlos Humberto Mendoza / @manchate

Mi personaje favorito del cine, y por mucho, es Rick Blaine, di Casablanca (Curtiz, 1942). Y aunque se trata de uno de los grandes clásicos, cada vez son menos quienes la han visto. Es mi segunda película favorita (sólo después de The Big Lebowski (Coen Brothers, 1998), pero sin duda, Rick Blaine (Humphrey Bogart) es mi personaje favorito del cine ;y ahora les platicaré los porqués y todo lo que nos puede enseñar un alcohólico, con el corazón roto, que encontró refugio en Casablanca, Marruecos, durante la Segunda Guerra Mundial.

La turboreseña de este ‘romantidramabélico’ es: Rick tiene un bar y ayuda a su exnovia y al marido de esta a escapar de los nazis. Así se simplifica un filme clásico.

Atención. Atención. Alerta de spoilers. Todas las cualidades de nuestro héroe irán develando partes de la trama, entonces estás en gran momento para parar esta lectura y pagar la renta en Amazon Prime, ya que, desde luego, prefiero perder un lector y ganar un ser humano más que conozca a Rick y su historia de des-amor.

Aquí comienzo con algunos de los rasgos de nuestro protagonista que siempre son ganadores y atraen de sobremanera a las mujeres. No lo digo yo, lo dicen decenas de estudios, como uno del Princeton New Jersey Research Corporation e que puedes leer aquí.

Integridad

Aunque en la película se entiende que Rick hizo su dinero como traficante de armas, siempre lo hizo para el bando correcto. Él trabajó para los republicanos en la Guerra Civil Española y aunque su fachada de hombre duro lo obliga a decir «trabajé para ellos porque eran los que pagaban más», sin duda podemos ver que odia las injusticias y se conduce con integridad hacia las personas que trabajan y visitan su local. Y desde luego, el momento icónico; recuerden que la cinta salió tres años antes del final de la guerra, en que los oficiales nazi cantan una canción en alemán y él le dice a los músicos que comiencen a tocar La Marsellesa, como una declaración, lo cual provoca que le clausuren el lugar.

Instinto paternal

Hay dos momentos. Primo, a una mujer con la que tuvo una relación sentimental que ya finalizó, aún la procura y evita que otros hombres se aprovechen de su embriaguez y la manda a dormir a casa con escolta. En otro momento, podemos ver que salva a otra dama de tener que intercambiar su cuerpo por permisos de tránsito al ‘regalarle’ a su marido una fuerte cantidad de dinero en una tirada de ruleta en su casino clandestino y amañado. Lo cual también nos muestra otra cualidad valorada por las mujeres: generosidad.

Potencial financiero

Tiene un casino clandestino y un café siempre atestado de comensales. ¿Qué más podemos decir? ¿Alguna otra evidencia?

Inteligencia

Desde luego nuestro héroe es un hombre inteligente que se las arregla para sortear las difíciles circunstancias de Marruecos en la Segunda Guerra Mundial, al lidiar entre franceses y alemanes. Sin mencionar la solución que le da al problema de su exnovia al finalizar la cinta. Algo así también muestra que el buen Rick tenía mucha confianza en sí mismo; otro factor ganador.

Romántico

Desde luego que es un romántico, a la antigua, de esos que descorchan el champán para celebrar y agasajar a una mujer. Basta con ver el montaje que rememora los días en París con Ilsa para saber que es un romántico. También basta ver la manera en la que sufre su amor perdido con un whisky y escuchando jazz al piano. Sin mencionar que ama realmente de manera desinteresada.

Sentido del estilo

Su traje de noche color marfil es un icono del estilo de la era dorada del cine. Aderezado con pantalón negro y corbata de moño. Si alguna estampa te habla de estilo es la de Rick Blaine. Y en el momento climático de la cinta, la gabardina y el sombrero para decirle adiós al amor de su vida es simplemente una fotograma clásico. Si las mujeres quieren estilo, Rick lo tiene.

Sin duda, hablamos de un hombre fiel a las personas y las causas. Confiable. Que sabe escuchar y es apasionado. Algunas otras características apreciadas por las mujeres y que no las tiene Rick, o al menos no se las vemos en pantalla, son el sentido del humor; pero recordemos que tiene el corazón roto y el mundo está en guerra; y si hablamos de atractivo físico, tal vez Bogart no sea un adonis, pero sin chistar, cualquier día si apareciera un genio de la lámpara, le pediría ser Humphrey en lugar de pedirle ser Chris Hemsworth.

Hay tres momentos enormes en el guión. cuando Ugarte, un traficante de personas de poca monta le pregunta «¿Me desprecias, Rick?», a lo que este responde con maestría: «Si llegara a pensar en ti, probablemente sí». En otro momento, el oficial Renault lo describe así: «Rick es un hombre del que me enamoraría si fuera mujer». Y uno de mis momentos favoritos en la historia del cine es cuando un oficial alemán de alto rango le pregunta su nacionalidad y él sólo se aviene a responder: «Soy borracho». Enorme. Estos son tres botones de muestra. Pero no olvidemos que, soprattutto, es un hombre con el corazón roto que hace lo necesario para que la mujer amada sea feliz con su marido.

Esta película tiene un personaje tan rico que hoy se podría hacer una serie jugosa y rica, pero sólo si la corrección política no lo vuelve un personaje que come quinoa y revisa los sellos y las calorías del cereal que come. Mejor déjenlo así y no les doy ideas.

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