Gin tonic: 7 cosas que (quizás) haces mal al prepararlo en casa

Si no sabes cómo preparar un gin tonic perfecto en casa, nosotros te decimos a qué debes prestar atención y a qué no.

Por Álvaro Luengo

Si piensas que hacer un gin tonic es echar hielo, tónica y ginebra en un vaso, es que no nos lees suficiente. Porque ya te hemos hablado de cómo prepararlo perfecto. Pero, por si no fuera suficiente, una vez dicho lo que tienes que hacer, ahora te vamos a contar lo que no tienes que hacer. Son siete claves y, seguramente, alguna de ellas está haciendo que tu gin tonic no acabe de ser del todo redondo. Ya, confiesa…

Ojito con el vaso

Aquí no vale cualquier vaso ni cualquier copa. Por resumir, en él te debería caber la nariz a la vez que das un sorbo. La pituitaria es importante para que puedas apreciar todos los matices del combinado, en especial si le echas botánicos o twists. Una vez que la hayas elegido, y antes de prepararlo, es importante que la copa esté fría. No la metas en la nevera porque cogerá olores. Introduce un par de cubitos y remuévelos hasta que se enfríe bien. Luego, elimina el agua que haya podido quedar y acaba de rellenar con mas hielo.

No seas tacaño con la tónica

Seguramente prestas mucha atención a la ginebra, pero no tanto en la tónica… Mal. Tónicas ‘del montón’ crean gin tonics ‘del montón’. Tónicas increíbles, hacen gin tonics increíbles. Es así de simple. Así que no escatimes.

¿Qué hielo usas?

El mejor: el de gasolinera o del supermercado. A años luz de los de tu congelador. Cuando más mazacote, mejor. Y cuanto más eches en la copa, también mejor. Hay quien piensa que el exceso de hielo hace que el gin tonic se agüe más. Y es justo al contrario. A más cantidad, más fría estará la copa y más tardará en derretirse.

No exageres con los botánicos

Es decir, está muy bien utilizar frutos o hierbas que acompañen, y sin duda bien empleados enfatizan el sabor de la copa, pero no todos valen para todas las ginebras. Mira bien los ingredientes de la tuya e intenta escoger botánicos similares o por lo menos de la misma familia. Todo lo que le eches al gin tonic de extra (arándanos, cardamomo, naranja…) tiene que ir en sintonía, tienes que intentar que vayan de la mano, no buscar el contraste porque aquí no suele funcionar.

¿Guardas la ginebra en la nevera?

Pues debes hacerlo. El frío no afecta a su sabor y conseguirás que tu gin tonic dure más y en perfectas condiciones. Haz lo mismo con la tónica. Así, el hielo se mantendrá compacto más tiempo.

Remueve

Parece que a todos nos da miedo darle un buen revoltijo al gin tonic recién servido. Pero eso es fundamental. De esta forma, evitarás las capas, y no hay nada peor que un gin tonic que al principio te sepa mucho a tónica y al final mucho a ginebra.

¿Usas popotes?

Si tienes más de doce años, no lo hagas. Y si tienes menos de 18, no bebas gin tonics. Resumiendo: no uses nunca popotes. También dañas al medio ambiente. Hay cócteles que sí te piden una a gritos, pero éste no es el caso. No apreciarás más su sabor y, además, la copa te durará la mitad porque se bebe mucho más rápido.

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