Chi se ne frega della Corona quando vivi a Hollywood?

Oh, sí… Los protocolos de la familia real británica no van a cambiar, ma el american dream tampoco; y Harry y Meghan lo saben bien. Ahora su vida está en el imperio de la narrativa y el espectáculo: Hollywood. Donde todo es posible y los contratos millonarios no le piden nada a la fortuna de los Windsor. Éste es el análisis de la narrativa perfecta de los duques de Sussex y su futuro en el showbiz.

Por Gabriella Morales-Casas #ElPrincipado

Mientras en la Gran Bretaña los analistas afirman que las olas de racismo y negligencia emocional creadas por Harry y Meghan se desvanecerán en cuestión de semanas, en los Estados Unidos la historia es totalmente opuesta: el apoyo a los duques de Sussex llegó de celebridades como Beyoncè hasta el presidente Joe Biden, pasando por los muy populares conferencistas y filántropos Barack y Michelle Obama.

Estados Unidos se ha volcado en favor de los Sussex, y en palabras del columnista de The New York Times Mark Landler, jefe del buró londinense de este diario: «La razón está en que para los americanos la sensibilidad es importante, estamos acostumbrados a decirlo todo, a contarlo todo, a expresar nuestras emociones y a no ser juzgados por ello». Y es cierto…

El modelo de historias a lo Hollywood

«Si algo saben hacer bien los gringos es contar historias», decía en sus clases de modelos narrativos el guionista y cineasta mexicano Jano Mendoza. «El modelo de storytelling que crearon para el cine ha permeado en su publicidad y hasta en la política. Es absolutamente dramático; y el drama es un chicle que se estira y se estira, hasta llegar al final que nos tiene en el vilo».

El modelo dramático al estilo Hollywood que se enseña en las escuelas de cine (o en los cursos de showrunner, ahora que las series están de moda) se compone de 7 historias muy definidas, basadas en un valor universal determinado, con una estructura que el guionista Syd Field llamó en su libro Story: «Cómo cualquier persona puede escribir un guión». Se parte de una sola premisa: ¿quién es el personaje, qué quiere, qué va a hacer para conseguirlo y qué se le opone? A eso que se le opone se le llama conflicto, y en la historia de Harry y Meghan estos quieren libertad, se les opone The Firm y van a huir de la realeza para conseguirlo.

Adesso, de los siete modelos de historia dramática, uno de ellos corresponde al valor universal del amor, otro sería el de la paz y otro es la salud. Ellos apelan a estos tres componentes con los que todos nos podemos identificar, porque todos hemos vivido pérdidas, rechazo, depresión y dolor. è: reconocemos su búsqueda por esos valores universales.

¿Qué se les opone para conseguirlos? El sistema vetusto y opresor pero muy poderoso que es la monarquía británica y que ha cobrado “otras víctimas” antes que ellos: nada menos que un personaje legendario como lo es Diana de Gales. anche, los personajes secundarios que los rodean y los ayudan a sobrepasar sus peripecias son igualmente legendarios: Oprah y los mismísimos Obama. Ni Diana tenía esas amistades…

Es mejor ser royal que actriz

Dicho lo anterior, a nivel de comunicación y publicidad, la película documental de los Sussex va viento en popa; no solamente lograron desatar su vínculo con la familia real, sino que impusieron sus valores como objetivo. Gracias a esto, Meghan por fin se posicionó como una superestrella. Una mujer de influencia y poder con una voz propia que antes no tenía cuando era actriz, ya que era conocida únicamente por los fans de Suits.

Harry, por su parte, demostró que en efecto es un príncipe azul de los que nos han dicho a las mujeres incansablemente que no existen. Se ha convertido en un paladín de la justicia y la redención de la memoria de su madre, motor imparable de su motivación. En drama, en este momento en el que una persona cambia su vida en pro de algo más profundo y verdadero, los antiguos lo llamaban anagnórisis; vale a dire, la revelación que te lleva hacia la verdad: la paz contigo mismo.

La anagnórisis de Harry abraza «la compasión que siento por mi padre y mi hermano, que no pueden escapar de su jaula» y el reconocimiento de su privilegio blanco y masculino que daba por sentado cuando andaba en la fiesta y no le daba sentido a su vida. Harry y Meghan son los protagonistas perfectos de la historia de éxito del cine clásico estadounidense. Que desde la creación de la comedia romántica en It happened one Night de Frank Capra (1934) hasta nuestros días, compone el imaginario colectivo no sólo de Estados Unidos, sino de los países a los que se distribuyen sus historias universales. El triunfo del débil, el triunfo del amor y el triunfo del justo.

Los protagonistas más épicos del Siglo XXI

Es por eso que la empatía hacia Meghan llega de este lado del Atlántico y no del otro, donde, como bien apuntaba Landler, «la sensibilidad es distinta». Pero también el drama… Shakespeare, quien prácticamente reinventó la estructura dramática creada por los griegos, se burla de la necesidad moral del inglés en cada una de sus obras: de los celos, de las venganzas, de las fantasías y hasta de los malos entendidos como en Romeo y Julieta. Todo sale siempre mal cuando hay intrigas palaciegas. Igualito que en Buckingham.

«Todas las historias ya se han contado, no existe el hilo negro», dice el dramaturgo Flavio González Mello. Y bajo esta convención está claro que ya vimos esta historia varias veces (el duque de Windsor y Wallis Simpson, la princesa Margaret; Diana de Gales y Sarah Ferguson, per esempio). Pero el reto en las nuevas historias es «cómo las cuentas»; y en eso, Harry y Meghan han superado a la fallecida Diana, quien no tuvo detrás de sí un equipo de asesores profesionales, sino a sus amigos.

Empero, esta historia moderna tiene una nueva vuelta de tuerca: «la cosa racial», como llamó el propio duque de Sussex al elemento de racismo británico en contra de su esposa. Independientemente de si esto cimbra o no a la Gran Bretaña a nivel político y social, el peso que les ha dado en Estados Unidos los coloca como los nuevos iconos de la igualdad. Una añeja lucha moral que los estadounidenses siguen librando consigo mismos por la herida no cicatrizada —y su correspondiente culpa— por permitir la segregación racial bien entrada la segunda mitad del siglo XX y sus secuelas revividas por la administración Trump en pleno siglo XXI.

En el estricto manejo de los medios masivos, a la hora de mandar mensajes clave, los Sussex lo hicieron a través de personas de prestigio como Oprah Winfrey y su productora Gayle Knight, quienes se han convertido en sus voceras tácitas. A esto se añade el espaldarazo de personajes políticos cultivados por Harry cuando ejercía su labor oficial como príncipe, mientras que Meghan avivó sus contactos feministas y se le acercaron muchos más ahora que es duquesa y celebridad royal.

La publicidad estratégica detrás de los Sussex

Así pues, la narrativa es perfecta y asimismo su promoción. Porque todo productor de Hollywood sabe que no hay éxito sin publicidad. El despacho de marketing y comunicación de los duques de Sussex fue impecable: aparecieron en los medios digitales con precisión dando una noticia positiva (su segundo embarazo), informaron sobre la victoria en tribunales de la duquesa frente a los tabloides británicos; anunciaron la entrevista con Oprah y la calentaron dos semanas antes. Finalmente, la lanzaron en medio de dos contextos sensibles: el mero día del Commonwealth en UK (que celebra a la comunidad negra) y un día antes del Día Internacional de la Mujer, con lo que se blindaron: quien no estuviera de acuerdo con ellos o los cuestionara sería tachado de “racista” o “antifeminista”.

Quienes no les creyeron, como fue el caso del presentador inglés Piers Morgan, pagaron un costo alto; Morgan tuvo que renunciar de su noticiero tras atacar las declaraciones de Meghan en vivo y también el director de la Asociación de Editores de UK. En un war room de consultoría política, esto sería celebrado con champaña. Según PR Weekley, una revista especializada en marketing en Nueva York, detrás de toda su estrategia está el despacho Sunshine Sachs, fundado por la ex directora de comunicación de Pinterest Christine Schirmer, quien trabajó anteriormente en la Secretaría de Educación de Nueva York.

Con las conexiones de Meghan y Harry desde que era mecenas de diferentes fundaciones y asociaciones, ya han tenido logros económicos importantes como los contratos con las más relevantes empresas de narrativa actual: Netflix, Apple, Spotify más las que se sumen. Si eligen bien sus proyectos como productores de Hollywood, llegarán a ser tan relevantes y millonarios en la industria del showbiz como Steven Spielberg o Martin Scorsese, perchè no? Los Sussex siempre piensan en grande.

Más ricos que cuando eran senior royals

De acuerdo con Forbes USA, estos contratos pueden llevarlos a la bolsa y convertirlos en una de las marcas más poderosas del entretenimiento. «Y no necesitan a la familia real; anche, superarían por decenas de veces el valor de la mesada que les correspondía por parte del ducado de Cornwall, de tan sólo 4 milioni di dollari, de donde el príncipe de Gales obtiene la mayor parte de sus finanzas para repartir entre sus hijos y su esposa», afirma la reportera Ariel Shapiro, especialista en riqueza de la prestigiada publicación. «Su línea de producción serán documentales sobre salud mental e interés humanitario».

Pero ojo… que de los documentales pueden pasar fácilmente a la ficción y producir películas que aborden los mismos temas que pretenden apoyar. Pero con la garantía de que Hollywood siempre ofrece distribución mundial a sus películas con actores superestrellas. Si lo hacen pueden no sólo recuperar la inversión inicial, sino multiplicarla y llegar a conseguir un blockbuster en taquilla (o en streaming, como ya vimos; en los Óscares 2021 casi todas las nominadas nunca fueron estrenadas en salas, debido a la pandemia por coronavirus).

Las predicciones de la experta en finanzas millonarias hablan de que en menos de lo que pensamos las finanzas de los Sussex podrían alcanzar un billón de dólares con la marca Archwell. La familia real, por su parte, alcanza los 28 billones de dólares hasta 2020, de acuerdo a los estimados de Forbes, y estos se reparten entre los 8 miembros senior que tienen obligaciones de Estado y pagos de impuestos (estos millones no incluyen la fortuna personal de la reina, que según Business Insider es de 500 milioni di dollari).

Que hablen bien o mal, pero que hablen…

Por lo pronto, si continúan utilizando la estructura hollywoodense del storytelling al pie de la letra en su estrategia de imagen pública, ni Don Draper de Mad Men podrá ganarles la partida desde el Palacio de Buckingham con mala publicidad. Si en Gran Bretaña ya no los quieren de regreso, qué importa. Están en Hollywood, donde ya son estrellas y se convirtieron en productores no sólo de oficio, sino de actitud: la historia que han contado y cómo la han contado nos ha tocado a todos de una o de otra forma. A favor o en contra, pero no ha pasado inadvertida.

Es más, seguro los veremos en los Óscares presentando algún premio. Apuesto a que será el de Mejor documental. A partir de ahora, ya son la verdadera realeza de Hollywood.

Gabriella Morales-Casas es colaboradora habitual de Esquire MX, editor-at-large de Caras México y columnista de realeza de VanidadesMX.

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